Ubicado en el pleno valle entre las tierras de cultivo, también serían tardías en lo que respecta a su construcción principal (aunque no se descarta el hecho que se iniciaran en su edificación aun desde épocas tempranas, en forma de pequeños montículos). Su forma arquitectónica nos recuerda el auge de los señores de Lambayeque o sicanes (entre 700 al 1050 d.C. aproximadamente) y sería contemporánea con Batán-Grande.
En pleno desierto Reque y Zaña (en el cruce de la Panamericana Sur y la carretera a Puerto Etén), hay un pequeño cerro aislado sin evidencias de construcciones o viviendas humanas. Sin embargo, en la cima y en las faldas superiores hemos encontrado abundante cantidad de cerámicos rotos, que parecen haber sido tirados desde lo alto. La cerámica dataría del año 200 d.C. aproximadamente. Una posible interpretación del hallado es que uno de los pobladores del valle cercano (Reque) hicieron una peregrinación hasta la cima del cerrillo para ofrecer sus cerámicos a manera de ofrendas, como parte de un ritual que aún desconocemos, pero suponemos está ligado al culto al agua, la fertilidad y la vida.